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martes, 4 de diciembre de 2012

Atrofia muscular espinal: Síntomas.

Los síntomas aquí descritos son muy arbitrarios, especialmente en los tres primeros, ya que depende de cada persona, por lo tanto no hay que seguirlos al pie de la letra.

Tipo I:

  • No es capaz de levantar la cabeza.
  • No se progresa en las etapas de crecimiento.
  • Dificultades para deglutir y alimentarse: dificultades para chupar, mamar, etc.
  • Debilidad general, incluido los músculos respiratorios, por lo que el pecho puede aparecer hundido (respiración diafragmática).
  • Abundantes secreciones, lo que dificulta más la respiración.
  • Las extremidades inferiores adoptan la típica postura "en ancas de rana" o "en libro abierto".
  • Falta de reacciones reflejas
  • Los bebés con atrofia muscular espinal tipo I nacen con muy poco tono muscular, músculos débiles; al igual que con problemas respiratorios y de alimentación.
Tipo II:

  • Pueden mantener la posición de sentados, pero se tienen que sentar con ayuda.
  • En determinado momento pueden permanecer de pie.
  • Deglutir y alimentarse no suele ser problema, pero se puede dar y tener que alimentarse a través de un tubo.
  • Ligero temblor con los dedos extendidos.
  • Puede existir respiracion diafragmática.
  • Con la atrofia muscular espinal tipo II, los síntomas pueden no aparecer hasta la edad de 6 meses a dos años.
Tipo III:

  • Puede ponerse en pie y caminar solo, pero puede tener dificultades al sentarse o inclinarse.
  • Se puede observar ligero temblor de los dedos extendidos.
  • La atrofia espinal muscular tipo III es una enfermedad más leve que empieza en la niñez o la adolescencia y empeora lentamente.
En las tres formas hay deterioro con el tiempo por causa desconocida.

Tipo IV o Síndrome de Kennedy o Atrofia Muscular Bulbo Espinal:

  • Los síntomas comienzan después de los 35 años.
  • Comienzo insidioso de progresión lenta.
  • Los músculos de la deglución y los respiratorios no suelen afectarse.
  • Sólo se da en varones, que pueden tener características femeninas, como el crecimiento de las mamas.
  • El tipo IV es incluso más leve, con debilidad que comienza en la adultez.
A menudo la debilidad se nota primero en los músculos de los hombros y las piernas. La debilidad empeora con el tiempo y finalmente se vuelve intensa.

Síntomas en un bebé:

  • Dificultad respiratoria que lleva a una falta de oxígeno.
  • Dificultad para la alimentación (el alimento puede irse a la tráquea en vez del estómago)
  • Bebé flácido (tono muscular bajo)
  • Ausencia de control de la cabeza.
  • Poco movimiento.
  • Debilidad que empeora.

Síntomas en un niño:
  • Infecciones respiratorias graves cada vez más frecuentes.
  • Voz nasal.
  • Postura que empeora.
Como ya he dicho los síntomas no hay que cogerlos al pié de la letra, ya que a cada persona afectadale aparecen de una manera u otra incluso apareciendole síntomas que pueden ser, según lo expuesto aquí, de un tipo cuando se le ha diagnosticado otro diferente.

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