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sábado, 3 de marzo de 2012

¡Un resfriado no es una gripe!

La gripe es una afección provocada por el virus Influenza, caracterizada por la aparición brusca de una intensa sensación de malestar general, fiebre elevada (hasta 40ºC) que puede persistir varios días, dolores musculares generalizados y gran cansancio. Puede acompañarse de otros sintomas como dolor de cabeza, dolor de garganta, tos y perdida de apetito.

El virus de la gripe es muy contagioso. El periodo máximo de riesgo de contagio son los tres primeros días desde el inicio de los sintomas. En personas sanas, suele ceder espontáneamente al cabo de 7 a 10 días, generalmente sin generar complicaciones.

En cambio, la gripe puede tener graves consecuencias en personas cuya salud ya está debilitada por enfermedades crónicas previas, especialmente cardiacas, respiratorias o renales, en diabéticos, en ancianos y, en general, en personas inmunodeprimidas (con las defensas bajas). Si pertenece usted a alguno de estos grupos, consulte a su médico en cuanto aparezcan los primeros sintomas.

No se dispone tampoco de un medicamento eficaz contra la gripe. Los analgésicos antipiréticos, como el ácido acetilsalicílico (que no debe usarse en niños) o el paracetamol se usan para reducir la fiebre y aliviar los dolores. Es importante beber mucho para compensar la pérdida de líquidos provocada por la fiebre.

La vacunación contra la gripe no es eficaz en el 100% de los casos debido a la enorme variabilidad del virus Influenza, que suele mutar cada año. Lo ideal es que se haga antes del inicio del periodo epidemico (en España, la época recomendada de vacunación son los meses de octubre y noviembre). De forma general, está indicada en personas pertenecientes a los grupos de riesgo mencionados. Se administra en forma de dosis única y se debe repetir cada año.

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